¿Te gustaría sentirte como una princesa o como un príncipe? O mejor aún, imagínate la cara de tu pareja, de tus hijos o de algún amig@ si les sorprendes frente a alguno de los castillos encantados de la geografía española.

Comenzamos y para ello he elegido el norte, ahora que empieza el buen tiempo, siempre es un placer disfrutar de su clima, su gastronomía y por su puesto su historia.

 

 

Nombre del Castillo: ‘Castillo de Olite’, también conocido como ‘Palacio Real de Olite’

Localización: Olite, Navarra (España)

Construcción: Estilo Gótico. Siglo XVI

Declarado Monumento Nacional (1925)

 

Ha sido calificado como uno de los castillos medievales más lujosos de Europa, por su elegancia y la majestuosidad de sus torres las cuales nos permiten trasladarnos al medievo en un abrir y cerrar de ojos.

Este castillo con aire de palacio fue el lugar de residencia de los Reyes navarros hasta la conquista de la ciudad incorporándose a la Corona de Castilla en 1512.

 

Olite, histórica localidad, se encuentra ubicada en la zona media de Navarra, aproximadamente a 42 kilómetros al sur de Pamplona. En referencia al castillo ocupa un tercio del casco urbano medieval y se emplaza sobre los restos de una antigua fortaleza romana; esta parte, concretamente, se conoce como Palacio Viejo y es donde actualmente encontramos el Parador Nacional de Turismo ‘Príncipe de Viana’. En su fachada llaman la atención sus ventanales góticos, la puerta principal renacentista y la Torre de la Atalaya.

 

Y si mencionamos un Palacio viejo, no muy lejos está la parte conocida como Palacio Nuevo, de estilo gótico civil francés atribuido al rey Carlos III el Noble. Para conocer la amplia y recomendable historia del castillo, éste es el link indicado: www.turismo.navarra.es

 

Tras haber recorrido todos y cada uno de los recovecos por fuera y por dentro del castillo, es obligatorio ‘callejear’ por la zona ya que las iglesias colindantes merecen toda nuestra atención (Iglesia de Santa María y San Pedro).

Recorrer sin prisas el casco antiguo te hace saborear, a modo de antesala, lo que está por llegar; disfrutar en la mesa de las especialidades de la zona de la mano o mejor dicho del vaso con los famosos vinos de Olite, Denominación de Origen de Navarra.

 

De la mesa al museo para seguir conociendo más pinceladas, esta vez en forma de imagen y sonido, sobre la cultura del vino gracias al moderno Museo de la Viña y el Vino de Navarra, dividido en cuatro plantas dedicadas a la historia, viticultura, enología y cata; ¿adivináis con qué nos despiden en el museo?

 

Tras esta ruta prometemos un regreso ‘encantados’ por el hechizo de Olite, su castillo y su gente.